Época Romana: Escenas de  la vida cotidiana
 

Mostraremos como eran nuestros antepasados de esta provincia romana de  Hispania Citerior, una vez que fue plenamente romanizada.  Realmente la Pax Romana impuso una gran homogeneidad a todo el Imperio. 

as gentes de Hispania

 

osas de la vida cotidiana

 

Los hombres  hispanorromanos

Paenula (capa con capucha) 

Tunica y pallium

La túnica era la prenda básica de los hombres hispanorromanos.  Muchas mostraban franjas coloreadas (clavus) que bajaban desde el hombro e indicaban la importancia del portador (púrpura, el emperador, senadores y magistrados, .  Se cosían dos piezas rectangulares de tejido de lana, unidas en los hombros . Solían llegar hasta las rodillas.  Los más pudientes las llevaban más largas y se ajustaba a la cintura con un ceñidor.  En general no se ajustaban las mangas.  Muchas tenían el color de la lana cruda, sin teñir.  Se podían llevar más de una, si el tiempo era frío.

La toga era exclusiva de los ciudadanos libres pero era tan engorrosa que sólo la llevaban siempre los poderosos, que no trabajaban.  Era un símbolo de dignidad, y la llevaban los altos funcionarios y magistrados.  También de lana, solía ser de tejido más fino, de forma semicircular y se colgaba sólo de un hombro cayendo hasta los tobillos, de modo que envolvía todo el cuerpo.  

Con el paso del tiempo, la gente comenzó a dejar de llevarla por la calle y finalmente quedó como prenda para cubrir al difunto, durante el funeral.

En cambio, en la mujer la toga era símbolo de adulterio o prostitución.

Funcionario 

 


 


Los niños

En Maderuelo hemos encontrado dos tableros del antiguamente famoso alquerque grabados en piedras ¿Romano o Medieval?

Jugando al alquerque, un juego de tablero

 

una cuna (reconstrucción)

 


 


Las mujeres hispanorromanas

El vestido de la mujer cambió menos. La túnica (stola) solía llegar al suelo, con o sin mangas.  Debajo de la túnica solúan llevar una blusa sin mangas .  Generalmente se cubría con un manto rectangular (palla) sujeto sobre el hombro izquierdo con un bonito broche o fíbula.  el manto se pasaba por la espalda bajo el brazo diestro y se sujetaba en el antebrazo izquierdo.

La ropa interior no era habitual.  Algunas mujeres llevaban un  rudimentario sujetador (strophium) que era una suave cinta de cuero atado bajo los pechos.  

 

Madre e hijo

El tejido más común eran la lana.  Posteriormente, se comenzó a cultivar lino.  El algodón y la seda eran importados desde la India y China, por lo que su precio era inaccesiblea a la mayoría.

Aunque predominaban los colores naturales de los tejidos también usaban ropas coloreadas o con cenefas.

Túnica y palla 

 


 


El calzado

Las sandalias se hacían de una sola pieza de cuero y tenía clavos en la suela, que era generalmente de madera.  Muy comunes entre los soldados y campesinos. 

Pero en las ciudades se llevaban zapatos de cuero más cómodo y flexible. 

Sandalia con clavos

Bota con clavos

Sandalia de mujer 

Zapato ligero de mujer 

 


 


 

Tiendas y mercados

Había  tiendas hasta en las más pequeñas ciudades a lo largo de calles o en un lateral de una plaza. Un sitio habitual era en el foro.   Solían tener un mostrador abierto  hacia la calle y se cerraban por la noche con persianas o puertas de madera.  Usualmente era la mujer o los hijos del comerciante quienes vendían mientras el hombre se ocupaba en la trastienda de  la fabricación o preparación.  Excepto bebidas, envases y cerámica, el resto de productos solía ser de las cercanías.

De esta época nos ha llegado la famosa balanza, llamada romana.

En la época de mayor prosperidad, al inicio de la época imperial, se podía comprar muchas cosas: carne, hortalizas, fruta, pescado seco, zapatos, cuchillos, cuerda, vino, pan e incluso había hornos públicos.  Cada tienda solía anunciar en la pared su especialidad, no su nombre, con letras rojas (como se hace en Ciudad Rodrigo hasta hoy)

Curiosamente, eran los hombres (libres o esclavos) los encargados de comprar.  Las mujeres (especialmente las ricas) raramente compraban, exceptuando ropas, cosméticos y adornos.


 


Cosméticos

Fueron muy importantes para la mujer de la sociedad romana.  En los mercados se vendían  cremas, perfumes y ungüentos, en frasquitos de cerámica, alabastro o cristal, los más lujosos. Ya usaban carmín para resaltar los labios y lo obtenían de un líquen ocre (ficus) o de ciertos moluscos.  Los ojos los perfilaban con una mezcla de hollín y polvo de antimonio, que también servia para marcar las cejas.  Para el rostro mezclaban lanolina de lana de oveja sin desengrasar.  Todo esto hizo que en el tocador femenino fuera indispensable el espejo, no de cristal si no de metal bruñido, pinzas, platillos para mezclas, etc... 

El problema es que algunos componentes metálicos de los maquillajes causaban irritaciones y problemas cutáneos.