Época Visigoda:  El Mundo Rural

 

odo depende del campo... 
   
  En torno a la aldea ...
  La agricultura de subsistencia
  Ganadería frente a Agricultura
  La propiedad de la tierra
  El reparto de suertes y tenancias
La esclavitud
Los señores y sus privilegios
   

Campesino visigodo

 

n torno a la aldea ...

 

 

...los huertos

...las tierras de labor
...baldíos y bosques

Primero encontramos los huertos vallados.  Un entramado de tapias bajas forma un primer anillo alrededor del núcleo de población. Alrededor de la aldea encontramos huertos vallados donde se cultivan leguminosas (como habas, guisantes, etc.), las tradicionales hortalizas y algunas especies de árboles frutales. Son de pequeña superficie y se irán atomizando por las sucesivas particiones hereditarias. Se protegen con setos o tapias de piedra para evitar la intrusión ,sobre todo, de animales domésticos. La producción de estos huertos es vital ya que sirve para variar la dieta (bastante monótona de los campesinos de la época visigoda). Tal cercanía es debida a que los cultivos hortícolas necesitan una atención casi constante (riegos, trabajos de azada, etc).

Más allá de este primer círculo se encuentran las tierras dedicadas a un cultivo más extensivo como cereales o vid.  Entre los cereales, el trigo y la cebada son los más importantes. Otros cereales tienen una importancia menor. El centeno en nuestra zona, sin embargo, debió ser un cultivo de cierta importancia ya que se adapta mejor a las tierras pobres y poco profundas. El centeno era empleado para confeccionar pan, techumbres y también para atar las gavillas de cereal en tiempo de cosecha, para su acarreo.

Todos estos campos cerealísticos y vitícolas están desprovistos de cercados para que pueda transitar libremente el ganado doméstico por ellos (el pasto en rastrojeras y barbechos tiene como contrapartida el abonado por estiércol de las deyecciones de estos animales). Para acceder a ellos, la vieja red de caminos romanos se mantiene más o menos en pie.

Detrás del círculo de campos de labor encontramos los baldíos y bosques. Estos son grandes espacios que están sin explotar debido a la insuficiencia demográfica y tecnológica. Los baldíos se utilizan como zona de pasto. El bosque es más explotado, a pesar de los peligros que puede entrañar adentrarse en él (ataques de bandoleros o alimañas). Del bosque se obtiene miel (de colmenas silvestres), madera, carbón vegetal, entre otras cosas. El uso más importante (económicamente hablando) es la montaraza, esto es, el que los cerdos pasten y se alimenten de bellotas. Más adelante hablaremos de este tema.

El bosque predominante es de tipo mediterráneo, en general no muy denso, con tendencia al matorral y el chaparral, dominado por la encina, quejigo y especies similares. En nuestro pueblo la aparición de enebros y sabinas predomina en los suelos más pobres (calizos,  pedregosos y poco profundos). La extensión de los bosques nos es desconocida ya que no contamos más que con someras descripciones de la época romana. De todos modos debió ser amplia debido a la escasa demografía de nuestra zona. La gran altiplanicie del páramo no fue roturada hasta finales del s XIX y los testimonios que nos han llegado de la repoblación tras la reconquista nos hablan de grandes extensiones de bosques donde hay gran abundancia de venados, jabalís, lobos y osos. 

 


a agricultura de subsistencia

 

 

tipos de cultivo

técnicas de cultivo
labores del campo
útiles y herramientas
rendimientos del campo
plagas y catástrofes

 

 

Los tipos de cultivos: cereal, vid, olivo

El trigo y la cebada se reparten equitativamente el terreno destinado al cereal. El motivo de ello es que la cebada se adapta mejor al clima seco y la altitud que se dan en nuestra comarca, además madura antes que el trigo. La cebada también se panificaba y, además, servía para hacer cerveza (bebida ancestral de todos los pueblos germanos).

El cultivo de la vid también está muy extendido, incluso por Maderuelo donde, teóricamente, es más difícil por clima, altura o suelos pobres. Ello es debido al prestigio que tiene entre la población visigoda la alimentación clásica de los hispano-romanos (el vino es uno de los pilares de dicha alimentación). Por añadidura, el simbolismo cristiano del vino acrecentó esta tendencia (toda parroquia debía tener una fuente de suministro de vino para los actos litúrgicos).

El olivo, tan importante en otras zonas de la Península, en la zona de Maderuelo no existe debido a que el olivo no soporta los inviernos excesivamente fríos. 

 


Las técnicas de cultivo

Las técnicas de cultivo son simples en extremo

El barbecho es casi el único medio usado para recuperar los campos. Los sistemas de rotación de cultivos aún son desconocidos en esta época. Por ello, el 50% de la extensión de los campos quedan en barbecho. Se procura dejar en barbecho a la vez una serie de terrenos adyacentes para permitir el pasto de los rebaños.

Para ayudar, escasamente, a la productividad de los campos, los visigodos emplean una serie de métodos de abonado. S. Isidoro, en sus Etimologías nos describe algunos de estos métodos:

  • Incensio stipulatum: es la quema de rastrojeras al principio del otoño. Las cenizas sirven como abono aunque es un método que tiende a agotar el terreno

  •  Cinis: quema de un campo recién roturado, bastante parecido al anterior aunque menos agresivo con el terreno.

  •  Stercolatio: Se trata de recoger el estiércol de las cuadras y llevarlo al campo donde se esparce. Es el método más respetuoso con el terreno, pero el menos utilizado por la escasez de ganado estabulado.

 


LAS LABORES DEL CAMPO:

Labranza, Siembra, Escardo, Siega, Trilla, Molienda, Vendimia

Implicaban una gran cantidad de trabajo para el campesino. Por ello, toda la familia debe ayudar (ancianos que se encargan de trabajar los huertos, mujeres y niños que desde corta edad ayudan en el resto de labores).

El arado de los campos se realiza mediante el arado romano (arado de reja simple, sin vertedera, con lo cual, lo único que se hace es hacer un surco sin voltear la tierra) tirado por una yunta de bueyes o vacas.  Este labrado es muy superficial. Ni siquiera se consigue romper los terrones en terrenos arcillosos. La labor de rastrillado, fundamental con este estado de cosas (existencia de terrones, surcos superficiales) no es demasiado frecuente debido a que se trata de una labor que necesita mucha mano de obra (tan escasa en un hábitat débilmente poblado).

En las viñas, la imposibilidad de meter arados obliga a trabajar la tierra a golpe de azada.

La siembra anual se hacía con semillas procedentes de la cosecha precedente. Esto implica:

  •  Si se repite durante muchos años, lleva la una degeneración genética y baja drásticamente el rendimiento. Para paliar esta situación, se intentaba entrar en contacto con poblaciones cercanas para intercambiar semillas (así se enriquecía genéticamente el cereal, aunque esto se realizaba de forma empírica por los visigodos).

  •  El almacenamiento de las semillas durante un tiempo más o menos prolongado podía hacer que se estropearan (por humedades o ataques de plagas de insectos u hongos).

  • No era extraño que, en momentos de gran escasez, las familias debieran comerse la reserva de semillas para poder sobrevivir.

 

El escardo es la única labor que se realiza concienzudamente, para eliminar cardos y malas hierbas que supongan una competencia vegetal al cultivo.

La siega se realiza con hoces de hierro dentadas. La mies se siega a una altura superior a lo habitual en tiempos más recientes (antes de la mecanización de los últimos decenios). Esto implicaba menos paja (se facilita la trilla) y quedan rastrojeras más altas para su quema.

La trilla.  El cereal se trillaba en las aerae (literalmente: lugares aireados, donde sopla viento) con el tribula (el trillo de madera con trozos de pedernal incrustados en los bajos, conocido por todos) arrastrado por bueyes o asnos. El aventado del grano se hacía igual que en tiempos recientes. Como puede apreciarse, las labores de eras no cambiaron durante siglos hasta la mecanización de la segunda mitad del siglo XX.

La molienda.  El molino hidráulico existe desde la antigüedad. En el Liber Iudiciorum se menciona en algunas leyes, lo que implicaría un uso extendido. En nuestro río Riaza debieron existir molinos que aprovisionaran de harina a las comunidades locales. Hay que reseñar que, en lugares donde no hay ríos, o corrientes fluviales de cierta entidad, la molienda debe hacerse a mano (con morteros) o en molinos de tracción animal.

La vendimia. La uva se consumía como fruta de mesa, secándola y haciendo pasas (un método de conservación bastante válido) y, en la mayor parte de la producción, se hace mosto en prensas manuales o pisando los racimos. El mosto se guardaba en toneles en bodegas para su fermentación y consumo como vino.

 


Útiles y herramientas

Para realizar estas labores, los visigodos emplean aperos de hierro, hechos en fraguas locales (en los yacimientos arqueológicos estudiados se han encontrado aperos de una calidad baja, tanto en la forma como en el material). Tales aperos son simples en extremo. Incluso, muchos campesinos no tendrían siquiera acceso a aperos de hierro y tendrían que conformarse con utensilios de madera (de menor calidad aún).

 


Rendimientos del campo

Vistas las técnicas de trabajo, los rendimientos de las tierras de cultivo eran muy bajos.

Además, la escasa profundidad y fertilidad de estos suelos y el clima extremado de nuestra zona jugaron en contra de los campesinos. Los calores y sequías primaverales (tan habituales en nuestro pueblo) arruinarían frecuentemente las cosechas.  Se han calculado para este periodo visigótico unos rendimientos de:

Ø      1,6 a 3 kg de grano cosechado por cada kilo sembrado para el trigo.

Ø      Para el centeno 1,6 a 5 kg por kg sembrado.

Ø      Para la cebada 2,5 a 4,5 kg por kg sembrado.

Entiéndase que las cantidades señaladas en el umbral más bajo serían la producción habitual. Las cantidades más altas serían en caso de años buenos. En años malos, ninguna de estas cantidades nos sirve, y serían rendimientos muy inferiores.

Todos estos datos ofrecen un panorama sombrío. La agricultura que se desarrolla es de subsistencia, con campesinos siempre amenazados por el hambre ante cualquier eventualidad natural.

 


Plagas y catástrofes: langostas y sequía

Fueron extremadamente frecuentes durante el periodo visigodo.

La paleoclimatología (Ciencia que estudia el clima de tiempos pasados) nos habla que el clima europeo (no tenemos datos más locales) fue, entre 180 y 550 aproximadamente, frío y húmedo. A partir de esta última fecha, el clima empezó a ser más cálido y seco. Hay que tener en cuenta que, aunque la tendencia general sea la descrita, siempre se intercalan años opuestos a dicha tendencia (años inusualmente calurosos con tendencia de tiempo frío, o viceversa), que suelen ser los años en los que se arruinan las cosechas.

Las crónicas visigóticas hablan continuamente de terribles y pertinaces sequías en la Península, siempre después de 550. Igualmente, también nos hablan de años especialmente lluviosos que desbordan los ríos y se llevan puentes por delante. Tanto una como la otra situación destruyen las cosechas.

Las plagas de langosta eran aún más temibles. se desarrollan en periodos de 2 años secos consecutivos en el Norte de África. La escasez de alimentos obliga a una migración masiva de estos insectos que cruzan el estrecho en busca de alimentos. Allá donde se dejaban caer arrasaban los campos, sin que existiera un remedio eficaz. Tan endémicas se hicieron las plagas de langosta en la meseta durante el siglo VII, que se generalizó la costumbre de adelantar la siega a mediados de julio para salvar la cosecha del azote de la langosta (anteriormente, el mes de agosto era el momento para la siega; septiembre para la trilla y octubre para la vendimia).

 


a Ganadería frente a la Agricultura

  En este escenario, los visigodos dieron mayor importancia a la ganadería. En el Liber Iudiciorum (compendio de las leyes de los reyes visigodos) hay un gran número de leyes que tratan sobre los diversos aspectos de la ganadería. Básicamente, se trata de normas para dirimir conflictos entre comunidades y particulares por el ganado (casos de robo de ganado, destrozos causados por el paso de rebaños, etc.).    

Curiosamente, en las pinturas de la ermita de la Veracruz, cuya arquitectura mantiene la tradición visigótica, aparece una escena donde Dios bendice la ganadería frente a la agricultura.

 


a Ganadería

 

 

caballos

vacas y bueyes
ovejas y cabras
cerdos
cultura de campos abiertos.  Trashumancia

 

Caballos

Un pueblo eminentemente nómada como el visigodo (no hay más que recordar el larguísimo camino que siguieron por Europa hasta asentarse en Hispania) valora enormemente el caballo. Este animal es un indicativo del status social de su propietario. Cuantos más caballos posea un individuo, mayor nivel social tendrá. Además, desde antiguo, los caballos ibéricos fueron muy valorados por los romanos. Los visigodos no son una excepción. El uso del caballo es como medio de transporte personal.  No se utiliza como animal de tiro.

Vacas y Bueyes

Estos animales son muy valorados por la población debido a su carne, su abundante estiércol para los campos, su leche y su fuerza motriz. La escasa profundidad del suelo y el uso del arado romano hace recomendable que el tiro esté formado por bóvidos (generalmente bueyes) para las labores del campo y de acarreo.

En los alrededores del Sistema Central ha pervivido un sistema de transtermancia (esto es, llevar al ganado a lo alto de la sierra en verano y bajarlo al llano durante el invierno). Este sistema se viene utilizando desde la antigüedad y se mantendrá hasta nuestros días.

Ovejas y Cabras

A pesar de todo los dicho anteriormente, el ganado más importante es el ovino. Tal importancia está confirmada por la gran cantidad de leyes del Liber Iudiciorum que se refieren específicamente a este tipo de ganado.

CerdoS

A partir del siglo V (con el inicio de las invasiones germánicas) creció su importancia y número en nuestra zona. No hay que olvidar que el cerdo es un animal relativamente fácil de alimentar en el bosque mediterráneo y proporciona una gran cantidad de carne y grasa, fundamentales para el hombre de esta época. Además, la existencia de grandes extensiones boscosas de encinares y robles favorece mucho el desarrollo de la ganadería porcina. 

El engorde de los cerdos coincide con la época de maduración de las bellotas (a partir de septiembre y durante todo el otoño). El día de S. Martín (11 de noviembre) ha marcado siempre el inicio de la época de matanza del cerdo cuando ya ha sido convenientemente engordado por la montaraza.

Las piaras de cerdos son un elemento común en toda la España Visigoda.

 


Cultura de Campos abiertos.  Trashumancia

Hasta el campesino más pobre tiene al menos un rebaño de ovejas y cabras, algún bóvido y cerdos. La cría de ovejas y cabras se hace mediante el libre deambular de los animales por las zonas de pasto natural (bosques, baldíos, tierras en barbecho). 

Este modo de cría necesita de una ordenación del territorio: los miembros de una comunidad acuerdan dejar una zona del campo en barbecho para que los rebaños puedan pastar sin problemas, mientras que la parte restante de las tierras de labor se siembran. Además, todo esto también implica una cultura de campos abiertos (sin vallados) para facilitar el paso del ganado. A cambio, los rebaños comen las malas hierbas y abonan el terreno con su estiércol.

  Igualmente, debido a razones climáticas, hay un sistema de transhumancia a larga distancia. Las cañadas que después utilizará la Mesta ya empiezan a dibujarse en la época visigoda (aunque ya existen desde la antigüedad caminos de paso del ganado, como se ha visto en anteriores capítulos). El Liber Iudiciorum defiende el paso de rebaños por cañadas y terrenos de barbecho.

  El uso del monte para alimentar cerdos también está regulado. En los casos de montes comunales, se establece un número de cabezas de cerdo por ganadero. Si se excede, debe pagarse a la comunidad un precio en especie. Si el monte pertenece a algún noble, éste determina un diezmo: permite el paso de las piaras a cambio de un número de animales (generalmente, un 5-10% de los cerdos de cada ganadero).

 


ropietarios de la tierra

 

 

aristócratas hispano-romanos

nobles y soldados visigodos
la Iglesia

 

Aristocracia hispanorromana

Los terratenientes hispano-romanos consiguieron mantener grandes propiedades agrícolas a la llegada de los visigodos (pese a que muchas villas rurales romanas fueron abandonadas en los caóticos años de las invasiones germanas).

 LOS NOBLES Y SOLDADOS VISIGODOS

Los godos firmaron un acuerdo con el poder imperial romano mediante el cual la nobleza visigoda obtenía tierras pertenecientes al fisco imperial o baldíos. Su asentamiento en estas tierras supuso la emergencia de una élite visigoda de grandes propietarios que rápidamente adoptó las costumbres romanas por el contacto con la aristocracia hispanorromana.

La mediana y pequeña propiedad fue bastante frecuente al principio del reino visigodo debido a que los soldados libres recibían también tierras para su manutención.  Las sucesivas particiones hereditarias y la inestabilidad general hicieron que este tipo de propietarios fueran a menos.

Para aumentar su patrimonio, los nobles visigodos tenían varios caminos:

  1. Herencia,  que tenía el inconveniente que se iba fragmentando la finca.

  2.  Un matrimonio ventajoso. Esto incrementó el número de matrimonios mixtos (habitualmente un noble godo con la heredera de un terrateniente hispanorromano), pese a que, en el ordenamiento legal visigodo, estos matrimonios estaban prohibidos. La prohibición se levantó en tiempos de Leovigildo (último cuarto del siglo VI).

  3.  Que varios pequeños propietarios entregaran directamente a un señor sus tierras a cambio de protección

  4. Donaciones del Rey.  Como se relató anteriormente, la debilidad endémica de los monarcas visigodos obliga a éstos a ganarse lealtades entre las cada vez más poderosas familias nobiliarias. La forma de conseguirlo es entregando tierras y bienes a los más fieles. Las modalidades son:

  • Donación: los bienes o tierras pasan a ser propiedad del benificiario y transmisibles hereditariamente.  La extrema debilidad de algunos reyes visigodos hizo que la donación fuera el método generalizado de pago por la fidelidad de familias nobiliarias

  • Concepto de paga: los bienes se disfrutan en usufructo durante el tiempo estipulado a la entrega. Pasado este tiempo, el bien otorgado vuelve al monarca.

La Iglesia

Sobre todo a partir de la conversión del rey  Recaredo.  Fue el otro gran posesor. Las donaciones reales fueron muy abundantes, así como las de nobles piadosos. Los receptores suelen ser los Obispados. Como no se fraccionan las posesiones en las herencias, el patrimonio episcopal no cesó de crecer durante el periodo visigodo.

 


eparto de suertes y tenancias  

Tanto la aristocracia, como los obispados cedían sus tierras en sorts (suertes, palabra que ha llegado hasta nuestros días para señalar a una parcela en usufructo) entre los campesinos que dependen de ellos.

Estos campesinos son llamados tenancieros (de tenancia, la figura legal que rige las relaciones entre aparcero y señor) y obtienen una porción de tierra acorde con sus posibilidades. Se cedía, por regla general, 6 hectáreas de tierra cerealera por yunta del tenanciero. Igualmente, éstos podían utilizar el monte o pastos, en relación proporcional al tamaño de las tierras en tenancia. A cambio, estaba obligado a pagar una renta (ya vimos anteriormente, en el caso del uso del monte para cerdos en qué consistía tal renta). Por último, el tenanciero estaba obligado a ayudar al señor en las labores de acarreo y trabajar una serie de días al año en las labores que el señor requiriese (siega, trilla, obras en la casa del señor, etc.).

 


sclavitud

Los señores cultivaban directamente parte de sus tierras con mano de obra esclava y las aportaciones en trabajo de sus tenancieros. Estos esclavos podían llegar a tener su propia tenancia. 

Igualmente, era costumbre que el señor liberara a sus esclavos en su testamento, aunque los libertos debían pasar a dependencia directa del heredero. También, la posible descendencia de estos esclavos liberados quedaba bajo la dependencia del señor.

Muchos humildes, incluso, debían venderse a sí mismos como esclavos a cambio de un dinero y que les permitieran tener en tenancia su antigua propiedad. No hay que olvidar que se podía caer en la esclavitud en caso de impago de deudas. Antes de que esto ocurriera (por las repetidas malas cosechas) muchos se adelantaban vendiéndose al señor más cercano. Peor aún, muchos libres empobrecidos vendían como esclavos a sus propios hijos. Con este panorama, las familias humildes debían ser poco numerosas (muy pocos hijos que sobrevivieran al lado de los padres) y la esperanza de vida muy escasa.

 


eñores y sus privilegios  

El gran terrateniente es dueño y señor de todo su dominio, incluyendo el derecho adquirido de juzgar y castigar los delitos que se produjeran en su propiedad. A partir del siglo VII, este derecho adquirido es reconocido legalmente por los propios reyes visigodos. 

Esto dio lugar a no pocos abusos, lo que llevó a Ervigio (reinó de 681 a 687) a promulgar una curiosa ley en la que permite al propietario a juzgar y castigar a gentes bajo su dependencia “siempre que en verdad hubieran cometido delito”.

La arbitrariedad de los señores debía ser moneda corriente. Muchos esclavos huyeran de su señor y la monarquía impuso duras penas a quienes ocultases y no denunciaran a esclavos fugitivos. No era extraño que los protectores de esclavos huidos fueran nobles u obispos (siempre necesitados de mano de obra para cultivar sus tierras). Otros esclavos fugitivos preferían unirse a grupos de bandoleros que no obedecían a ninguna autoridad y vivían del robo y saqueo. En anteriores páginas ya hemos resaltado la abundancia de estas partidas de proscritos.