Edad Media: El Reino de Castilla en el siglo XII

Urraca de Castilla y Alfonso I de Aragón

 

racasa la unión de Castilla y Aragón
   
  Complicado matrimonio
 

Surge el enfrentamiento entre los monarcas

  Alianzas cambiantes
  Urraca pugna por Castilla
  La sucesión de Urraca
 
   
   
demás...
 

¿Qué pasaba en Maderuelo?

   
 

Peón aragonés s.XII

 

 

 

 

 

 

 

omplicado matrimonio

El reinado de Dña. Urraca será una época de grandes agitaciones. El fracaso de su matrimonio con el rey de Aragón (Alfonso el Batallador) y la situación de guerra civil que se vive en el reino es de vital importancia para nuestra villa. Las poblaciones de la Extremadura vivirán un periodo de gran libertad debido a que, como pago por la aportación de sus milicias, tanto Urraca como Alfonso darán grandes privilegios a las villas de la Extremadura. Es más, durante estos años asistimos a la creación de numerosas villas y tierras en la Extremadura castellana. Dentro de este proceso, Maderuelo pasa a ser una villa con su propio alfoz.

Ambos monarcas se casaron en octubre de 1109 en Monzón de Campos (Valladolid). A pesar que nadie discutía la legitimidad de Urraca como reina, ésta debe enfrentarse al creciente poder de los obispos, la incipiente burguesía urbana, los nobles castellano-leoneses, los caballeros villanos de la Extremadura castellana, etc. Debido a su fuerte carácter, Urraca no estaba dispuesta a perder protagonismo político. En cambio, su marido, Alfonso I, el Batallador, rey de Aragón, era, al decir de las crónicas leonesas y gallegas (por tanto, algo parciales y nada proclives al aragonés), un ser brutal, misógino (ciertamente no tuvo ningún otro matrimonio ni se le conocen amantes), que quería gobernar personalmente los territorios del reino de su esposa. El acuerdo matrimonial al que llegan dispone que el cónyuge superviviente heredaría el reino del otro. En caso de nacimiento de un hijo, éste heredaría ambos reinos (con este acuerdo, Alfonso Raimúndez, hijo de Dña. Urraca, queda postergado).

Mientras tanto, los musulmanes, en 1109 y 1110, han razziado toda la Transierra aunque las plazas más importantes se mantienen en manos cristianas. Los reyes no pueden intervenir debido a una serie de problemas internos: el conde de Traba, jefe de la nobleza gallega, se ha rebelado contra Urraca; ha muerto Al-Mustaín de Zaragoza y su reino taifa ha sido ocupado por los almorávides. Para empeorar las cosas, en el verano de 1110 un decreto pontificio anula el matrimonio regio por la consanguinidad que hay entre los cónyuges.

Alfonso I debe volver a sus dominios para encarar la nueva situación sobrevenida con los almorávides. Dña. Urraca, con un ejército castellano-leonés está en Nájera para apoyar a los aragoneses.

De todas formas, Alfonso I intenta no descuidar los asuntos de Castilla-León y, aprovechando una revuelta burguesa en Sahagún (contra el abad del monasterio de la ciudad), envía tropas que ocupan dicha ciudad y Carrión (además de otras en el Camino de Santiago). Además, el rey personalmente entra en Toledo en 1111 aprovechando que la reina se encuentra en Huesca (ejerciendo al parecer de reina de Aragón).

 

 


urge el enfrentamiento

Alfonso, rey de Castilla y de León, intenta integrar en su curia tanto a castellanos como a leoneses (las relaciones entre las noblezas de Castilla y León son extremadamente tensas debido a los años de guerra habidos). 

La confusa situación se agrava con la coronación de Alfonso Raimúndez (recordemos, hijo de Urraca y Raimundo de Borgoña) por el obispo de Compostela Diego Gelmírez (es un claro desafío a Alfonso I). La reina Urraca decide volver a Castilla y León con su ejército. Busca la alianza de Enrique de Portugal (cuñado suyo, casado con su hermana Teresa) para enfrentarse a Alfonso I. El 26 de octubre de 1111 Alfonso I derrota al ejército de la reina y de Enrique en Candespina. El lugar de la batalla es discutido. Lo único cierto es que fue cerca de Sepúlveda. Algunos autores sitúan el lugar al norte de Sepúlveda. Otros hablan de las cercanías de Fresno de Cantespino. Sea como fuere, la derrota, pese a ser importante, no fue definitiva (en la batalla murió el Conde Gómez González de Lara, amante de la reina y jefe de la facción nobiliaria castellana), ya que al poco encontramos a Enrique y Urraca sitiando al Batallador en Peñafiel.

 


lianzas cambiantes

Una serie de cambiantes alianzas entre los tres personajes hace que Alfonso I pueda ir con su ejército hasta León y derrote a la nobleza gallega en Viadangos (cerca de Astorga). La reina Urraca debe refugiarse con sus seguidores (entre los que está el Obispo Gelmírez y el anciano Pedro Ansúrez) en Galicia. Enrique de Portugal se queda con las tenencias de Astorga y Zamora. Mientras, Alfonso I domina toda Castilla.

En la primavera de 1112, nuevos cambios de alianzas permiten a la reina Urraca y a Enrique de Portugal volver a luchar juntos e, incluso, asediar de nuevo al Batallador en Carrión. La muerte de Enrique (22 de mayo de 1112) y la disolución del ejército portugués obligan a Urraca a tratar de llegar a un acuerdo con su “esposo”. La reconciliación ocurre a lo largo del verano. Parte de la nobleza leonesa y su hermana Teresa (cuyas posesiones son el condado de Portugal, Tuy, Orense, Zamora, Astorga y la actual provincia de Salamanca) no están dispuestos a permitir el nuevo estado de cosas. Además, un nuevo legado papal ratifica la nulidad del matrimonio. Esto supone que, a final de año, los reyes estén de nuevo distanciados.

 


rraca pugna por Castilla y León

Urraca sólo domina Asturias, León y el Norte de Castilla. Diego Gelmírez domina Galicia, en nombre de la reina y de su hijo Alfonso Raimúndez. Alfonso I el Batallador tiene guarniciones en Burgos, Castrogeriz, Carrión, Sahagún, domina casi toda la Extremadura Castellana, Soria y La Rioja, aunque pierde el control sobre Toledo y la zona de frontera que es recuperado por Alvar Háñez para la causa de la reina a comienzos de 1113.

En junio de 1113, Dña. Urraca consigue recuperar el control sobre Burgos, expulsando a la guarnición aragonesa de la ciudad. A su vez, Alvar Háñez pierde el castillo de Oreja (cerca del actual Colmenar de Oreja), que defiende un estratégico vado del río Tajo. Al año siguiente, en abril, Alvar Háñez es asesinado en Segovia en una revuelta proaragonesa. Todas las villas segovianas  el territorio del reino de Toledo vuelven a estar en manos de Alfonso I el Batallador. Éste consigue repeler los ataques almorávides en la frontera del Tajo, con la ayuda de las huestes villanas de la Extremadura.

En octubre de 1114, un concilio de obispos celebrado en León decreta la definitva separación de Alfonso I y Dña. Urraca. El aragonés aceptó, aunque mantendrá continuos canales de comunicación con la reina de Castilla.

En 1115 mientras Alfonso I realiza tres victoriosas incursiones en territorio almorávide desde Toledo, Dña. Urraca y su hijo Alfonso Raimúndez entran en Segovia. Toda la zona de Segovia aclama a la reina como su soberana. Allí queda su hijo Alfonso como regente de la zona.

Durante el año siguiente, 1116, la reina alterna negociaciones con el Batallador con la conquista de ciudades en manos de éste. Así pasa a manos de Urraca la ciudad de Sahagún. Alfonso de Aragón está concentrado en la campaña de reconquista de Zaragoza, por lo que no quiere distraer efectivos y pacta la retirada de sus tropas de Castilla. Pese a todo, conserva la actual provincia de Soria, algunas plazas alrededor del camino de Santiago (Peñafiel, Castrogeriz, Monzón, Carrión), La Rioja y Álava. El señor de Vizcaya (Diego López de Haro), antiguo aliado suyo, pasa a prestar fidelidad a la reina (como puede apreciarse, los cambios de alianzas son habituales en estos turbulentos años).

En 1117, mientras el rey de Aragón comienza el sitio de Zaragoza (en verano), Alfonso Raimúndez ejerce de rey efectivo en Toledo y Segovia. A finales de ese año fallece el anciano Pedro Ansúrez, jefe de la nobleza castellano-leonesa. El nuevo hombre fuerte es el Conde de Lara, Pedro González, nuevo amante de la reina (con el que tuvo dos hijos).

En 1118, un gran ejército encabezado por Urraca, Alfonso Raimúndez y el Obispo Gelmírez recorre toda Segovia y el reino de Toledo. Alcalá de Henares pasa a manos castellanas gracias a un ejército comandado por el Arzobispo de Toledo.  Pero el 18 de diciembre de 1118, Alfonso el Batallador conquista Zaragoza. Una vez resuelta la situación de la ciudad del Ebro, decide retomar sus asuntos en Castilla. Consolida la guarnición de Castrogeriz, repuebla Soria en 1119 y establece un grupo estable de tenencias: Almazán, Berlanga, S. Esteban de Gormaz, Almenar. Incluso vuelve a recuperar la ciudad de Burgos.

La reina Urraca tiene problemas. Su relación amorosa con el conde de Lara le aleja de la nobleza leonesa y gallega. Como ejemplo de dichos problemas, hay que reordar que la reina se vio cercada en julio de 1119 en León por el Obispo Gelmírez y el Conde de Traba (ambos desean que Alfonso Raimúndez sea el único rey en detrimento de su madre). Estas dificultades llevan a la reina a buscar un nuevo acercamiento con el Batallador, quien, a su vez, se sigue intitulando “imperator in Castiella et Toletum”.

El 9 de marzo de 1126, la reina Urraca, con 46 años, tiene problemas en el parto de un hijo habido con Pedro González de Lara y fallece. Su hijo Alfonso Raimúndez es coronado rey con el apoyo de casi toda la nobleza. Solamente se opuso el jefe de la casa de Lara, debido a que ha tenido dos hijos con la reina e intenta velar por sus derechos. Sin embargo, estos infantes son aún niños y el resto de linajes nobiliarios prefieren a Alfonso como monarca, ya que tiene 21 años a la muerte de su madre.

 

 


a sucesión de Urraca

En el otoño de 1122 encontramos a Alfonso el Batallador en tierras segovianas donde llega a un acuerdo con Dña. Urraca: el aragonés conserva el dominio de Carrión, Castrogeriz, La Rioja, el castillo de Burgos, Soria y otras plazas del Alto Duero, a cambio de renunciar a cualquier pretensión sobre el reino castellanoleonés. El primogénito de Urraca, Alfonso Raimúndez, gobierna en Toledo, en la Extremadura (nominalmente, que no efectivamente), dispone de rentas en Sahagún y tiene los conocidos apoyos del Obispo Gelmírez y la nobleza gallega.

La reina y su hijo concentran un gran ejército en Segovia y Toledo. Se dirigen a Sigüenza que asedian y toman a principios de 1124. Esta acción, tan cerca de los dominios del Batallador es factible porque el rey de Aragón se encuentra inmerso en los planes de su gran campaña de 1125-26: con 5.000 caballeros y 15.000 peones (un ejército enorme en aquella época, que implica complejísimas operaciones de intendencia) marcha hacia Levante, razzia Murcia, Granada, Córdoba y Jaén. Vuelve a Zaragoza con un gran botín y acompañado por varios miles de mozárabes que son instalados en el valle del Ebro como repobladores.

 

 

 



mientras ... ¿qué pasaba en Maderuelo?

Como se ha dicho, la comarca de Maderuelo fue escenario de cruentos enfrentamientos armados entre diversas notables castellanos, leoneses y aragoneses, con sus huestes.  En esta pugna por el control de Castilla, la Extremadura castellana y Maderuelo fueron el tablero de una compleja partida.