Edad Media: El Reino de Castilla en el siglo XII

 

leito entre Diócesis
   
  por Liceras, Ayllón y otras rentas
   
   
   
   
   
 

Graves disputas entre obispos

 

 

 

 

 

leitos entre los obispos de Sigüenza y Osma

El obispo de Sigüenza tenía en esta época los arciprestazgos de Medinaceli, Sigüenza, Ayllón, Almazán, Berlanga, Caracena, Atienza, Cifuentes y Ariza. En 1136 una sentencia del legado pontificio para mediar entre unas disputas por límites entre los obispados de Osma y Tarazona había otorgado a la diócesis de Osma,  Ayllón, Carcena, Berlanga y Almazán. Los concejos citados dejaron de pagar las tercias debidas al obispo de Sigüenza ya que no le reconocían y se pasaron a Osma. El Papa, por las quejas de Sigüenza, exhortó a estas villas (en enero de 1163) que se sometieran al obispo de Sigüenza. Como no hicieran caso, el Papa Alejandro III señaló, el 25 de junio de 1163, un plazo de veinte días para recibir y reconocer al Obispo segontino e imponía silencio al obispo de Osma en el pleito. El obispo de Sigüenza excomulgó al clero de las iglesias afectadas, mientras que el Papa ordenaba al arzobispo de Toledo que tomara la dirección del asunto. El arzobispo ordenó al obispo de Osma que se presentara ante él para entregar los pueblos en disputa. No sólo no hizo caso el oxonense, sino que, además, se apropió de Almazán. En esta situación, el Papa ordena, en 13 de noviembre, a los obispos de Zamora, Toledo y Burgos que llamen a su presencia, en un plazo de veinte días, al obispo de Osma. En caso de no presentarse, el oxonense sería suspendido. El 22 de junio de 1164, el Papa envía una bula al cabildo de Osma en la que exhorta a los canónigos que retiren su obediencia al obispo. Tal bula no tuvo efecto, por lo que Alejandro III debió expedir otra bula, el 25 de octubre, ordenando la desobediencia al obispo y que éste, mientras no se presentara ante el Papa, no podría administrar los bienes de su obispado. Como no se aviniera, el Papa depuso al obispo y ordenó al cabildo que eligiera un nuevo Obispo, exhortando al regente de Castilla que encerrara al de Osma en un Monasterio. Ante amenaza semejante, el Obispo de Osma se avino a un acuerdo con el de Sigüenza. Aquel entregaba a éste Ayllón, Caracena, Berlanga y Almazán y se comprometía a pagar mil áureos como pago por los perjuicios causados. Para obtener tan elevada cifra, el Obispo de Osma debió empeñar la aldea de Liceras (próxima a Ayllón). El pleito acabó en abril de 1165, pero se abrió otro por Liceras, ya que el obispo de Osma nunca pagó los 1.000 áureos.

El 10 de julio de 1174, el Papa Alejandro confirma al Obispo de Sigüenza la posesión de Liceras. Como el de Osma ocupara algunas iglesias de la aldea, hubo nuevas protestas y un largo pleito. En 1189, el nuevo Papa Clemente III dispuso que se devolviese a Osma la villa de Liceras. El asunto se había complicado ya que el rey Alfonso VIII había dado algunas tierras dentro del obispado de Osma al obispo de Sigüenza. La mediación de los obispos de Burgos y Sigüenza (por mandato real) logró la firma de una concordia en abril de 1191: el obispo de Osma reclamaba Liceras y unas iglesias en el territorio de Gormaz, Soria y Langa de Duero; el de Sigüenza defendía su posesión de Liceras y exigía el pago de 3.000 áureos por el viejo pleito. Este contencioso se solucionó devolviendo el obispo de Sigüenza la mitad de la villa de Liceras y la iglesia de Valdanzo. A cambio, el de Osma entrega a Sigüenza la iglesia de Vado Rey.